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Dejar Kajabi, Wix o Squarespace y tener web propia: cuándo compensa y cómo se hace sin romper nada

· 7 min de lectura

Casi nadie se plantea dejar Kajabi, Wix, Squarespace o Teachable porque la plataforma sea mala. Se lo plantea por una de estas tres frases, que probablemente hayas dicho ya:

  • «Pago cada mes más de lo que gano con esto.»
  • «Necesito una cosa muy concreta y no se puede hacer, y punto.»
  • «Si un día suben el precio o cierran, me quedo sin nada.»

Las tres son razones legítimas. Y las tres tienen respuestas distintas, así que conviene saber cuál es la tuya antes de mover nada.

Cuándo NO merece la pena irse

Empiezo por aquí porque me interesa que no te gastes el dinero en balde. Quédate donde estás si:

  • Lo que pagas al mes es menor que un par de horas de tu trabajo y la plataforma hace lo que necesitas.
  • Tu negocio todavía está probando qué vende. Migrar mientras cambias de idea es rehacer lo mismo tres veces.
  • Lo único que te molesta es el diseño. Eso se arregla mucho más barato dentro de donde estás.

Irse tiene sentido cuando la plataforma se ha convertido en el techo: cuando ya no estás pagando por lo que hace, sino peleándote con lo que no deja hacer.

Lo que de verdad da miedo, y lo que pasa en realidad

«Voy a perder mis contactos.» No, si lo haces en el orden correcto. Los contactos se exportan antes de tocar nada, y se comprueba que el archivo tiene lo que dice tener. Es el primer paso, no el último.

«Voy a perder lo que tenía posicionado en Google.» Esto sí es un riesgo real, y es donde más gente la lía. Cada dirección que existía tiene que seguir respondiendo, o redirigir a la nueva. Si tenías tudominio.com/curso-de-torno y ahora esa dirección da error, pierdes lo que hubieras ganado ahí.

«Se me van a quedar clientes fuera.» El día del cambio, quien tenga un acceso comprado tiene que seguir entrando. Se prepara antes: cuentas migradas, correo de aviso con la nueva dirección, y un periodo en que funcionan las dos cosas.

La migración no se hace el día que apagas lo viejo. Se hace las tres semanas de antes. El día del cambio solo tiene que ocurrir una cosa: que el dominio apunte a otro sitio.

El orden que funciona

  • Inventario de lo que hay. Todas las páginas, todos los archivos, todos los enlaces que estén dando vueltas por ahí. Suena a burocracia y es lo que evita el «se me olvidó que existía esa página».
  • Rescate de lo que solo vive allí. Fotos, vídeos, textos. Todo lo que esté alojado en la plataforma se baja y se guarda: el día que se apague, se apaga con ello.
  • La web nueva funcionando en paralelo, con sus direcciones ya decididas y las redirecciones escritas.
  • Contactos y clientes movidos, y comprobado que entran de verdad. No «debería funcionar»: entrar con una cuenta y mirarlo.
  • El cambio del dominio, que es lo único irreversible y lo único que dura diez minutos.

110Direcciones impresas en papel que había que conservar en una migración que hice: códigos QR dentro de libros ya vendidos, que llevaban a páginas de la plataforma vieja. Una sola de esas direcciones rota es alguien con el libro abierto delante de un error, y nadie escribe para avisar: cierra el libro y ya está. Por eso el inventario va primero.

Qué ganas, además de dejar de pagar la cuota

Lo que más se nota no es el ahorro: es que dejas de oír «eso no se puede». Un bono de cinco sesiones que caduca en tres meses, un descuento que solo aplica la segunda vez, tres plazas guardadas para un tipo de cliente, un correo que sale solo cuando alguien lleva dos semanas sin volver. En una plataforma cerrada, cada una de esas cosas es un conector, un apaño o un no. En una web propia son reglas que se escriben una vez.

Y ganas los datos: saber quién compra, cuándo y qué, sin depender de lo que la plataforma decida enseñarte.

La pregunta que hay que hacer antes de contratar a nadie

Da igual con quién lo hagas, pero pregunta esto: si un día me quiero ir, ¿qué me llevo?

La respuesta tiene que incluir, como mínimo, que el dominio esté a tu nombre, que la cuenta donde entra el dinero de tus ventas sea tuya y que tus datos —clientes, reservas, pagos— salgan en un archivo abierto cuando los pidas. Si irse depende del favor de alguien, has cambiado una plataforma que te ata por una persona que te ata. No es una mejora.

¿Esto se parece a lo que tienes entre manos?

Coge media hora en mi agenda y lo miramos con tu caso delante. Sin presentación comercial: si creo que no te hace falta, te lo digo.

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